jueves, 24 de enero de 2019

EL HALLAZGO DE 5 MONEDAS Y UN MURO CON INTERROGANTE

Plano de situación de Yárnoz
La restauración a principios de los años cuarenta de la Torre de los Cuatro Vientos del Palacio Real de Olite conllevó desmontar un muro en el que, por sorpresa, se encontró un pergamino con cinco monedas de plata y cobre de los siglos XV y XVI, de Catalina de Foix-Juan de Labrit, los Reyes Católicos y Felipe II, hallazgo que sirvió para elucubrar sobre la antigüedad de la arcada de contrafuertes, al parecer, posterior al cubo de los tres balcones y la Atalaya.
      El arquitecto José Mª Yárnoz Orcoyen dio cuenta del descubrimiento en “Palacio Real de Olite. Restauración de la Torre de los Cuatro Vientos” (Revista Príncipe de Viana, 1941) cuando escribió que al retirar el muro, situado en el lado Este y justo debajo de los ventanales de la torre, “aparecieron cuidadosamente envueltas en pergamino cinco monedas...”
Anverso y reverso, moneda de Catalina I y Juan III
            Dos, las más antiguas y de plata muy desgastada, “con el escudo de Navarra y la cruz de Malta en el reverso, de la época de los últimos monarcas navarros, doña Catalina y don Juan de Labrit...”. Otras tantas más, del mismo material y de cobre, correspondientes a los Reyes Católicos. Finalmente, la más moderna, de 1590 y posterior a la conquista del reino, acuñada por Felipe II de Castilla, también de plata.
En rojo el lugar del hallazgo
            A juicio del autor, el hallazgo fue depositado “en el momento de construir este muro” y, por tanto, lanza la hipótesis de que los contrafuertes y arcadas “fueron hechas muy posteriormente a la época de Carlos el Noble...”. Mantiene, también, que la torre de los Cuatro Vientos y su vecina la Atalaya se edificaron “absolutamente aisladas desde su arranque”.
            Este aislamiento primitivo se afianza, en el caso de los Cuatro Vientos, en las huellas dejadas por las repisas y el vuelo escaso de unos balcones que a penas tienen tres metros de altura en el lado que da al terrado o jardín elevado.
            “A nuestro juicio – escribe José Mª Yárnoz Orcoyen- vista la atrevida y defectuosa construcción de las primitivas edificaciones, unido a la violenta acción del viento ... no es aventurado supone que se iniciara algún síntoma de ruina que trataron de contener y lo lograron entonces con estos elementos de apoyo y contrapeso..."
Colección monedas descubiertas (Revista Príncipe de Viana, 1941)

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