miércoles, 16 de enero de 2019

LA PIEDRA EN EUSKERA DE OLITE CRECE EN RELEVANCIA

Imagen de la pieza, que custodia Príncipe de Viana
La ciencia que estudia las inscripciones antiguas en piedra, la Epigrafía, ha puesto recientemente la lupa en la pieza que en 2008 hallaron los arqueólogos en un cementerio descubierto en la zona de la capilla de San Jorge de Olite/Erriberri, en pleno centro de la localidad y entre la iglesia de Santa María y el Parador, donde una laja datada entre los siglos II y I a C se ha convertido en uno de los pocos vestigios de escritura en euskera primitivo, según publica la revista “Veleia” (UPV) especializada en Prehistoria, Historia, Arqueología y Filología Clásicas.
Restos hallados en las excavaciones
            El número “Anejos Series Minor 35” (Vitoria/Gasteiz 2018) de la universidad pública vasca dedica un capítulo a “El límite noroccidental del territorio epigráfico ibérico”, que firma el filólogo de la Universidad de Barcelona Javier Velaza, que desde hace una década ha estudiado con Mercedes Unzu distintas muestras halladas en Olite/Erriberri, y que ahonda en la tesis de que la localidad fue habitada mucho antes y cuestiona para algunos una eventual fundación visigoda en el siglo VII.          
           El texto de Velaza, más amplio en información que el caso olitense, analiza las fronteras de la escritura epigráfica en el norte occidental de la Península y se pregunta si se extendió hasta el territorio de los vascones, hasta las ciudades romanas de Pompelo y Andelo. Si se dejan a un lado las inscripciones halladas en monedas, los ejemplos epigráficos de Olite y Andelo son los únicos que documentan signos paleohispánicos “en el territorio vascónico al norte del Ebro”.
Zona de sondeo en la capilla de San Jorge
          
El investigador maneja la hipótesis de que ambas piezas están escritas en “vasco antiguo” y, lo más importante, los descarta como penetración de lengua ibérica en Vasconia. De la piedra olitense destaca, por ejemplo, la orientación de los signos que denota un hábito “muy incipiente o insólito”. Su fragmentación impide deducir más información de una pieza descubierta en el contexto una necrópolis medieval con 79 tumbas cavadas junto a Santa María. La piedra en cuestión, mucho más antigua, fue reutilizada en un enterramiento datado entre los siglos XI y XIII.
            La importancia de los caracteres de Olite cuestiona la tendencia que atribuía a ibéricas todas la inscripciones que aparecían en el territorio al considerar, generalmente, “que los antiguos vascones fueron esencialmente anepigráficos.... En los últimos años, sin embargo, la noción de una epigrafía vascona está abriéndose paso” y, según esta tesis, “no habrían sido del todo ajenos”. “Habrían experimentado con la cultura escrita”, como “en casos puntuales como los representados en las inscripciones de Andelo y de Olite ...”, señala el autor. Quizá manifiestan un intento de los vascones de plasmar unas necesidades de escritura que ya practicaban sus vecinos.
 
Tumba del cementerio medieval
          
Finalmente, Javier Velaza aboga por revisar el mapa actual de la epigrafía en el norte occidental de la Península que, salvo los casos de Olite y Andelo, volvería a situar la escritura ibérica “claramente en la línea del río Cinca” (Huesca).
            Además, en relación con este asunto, el pasado mes de octubre los arqueólogos Nicolás Zuazúa y Carlos Zuza divulgaron en una conferencia parte de un estudio que culminó con la restauración en 2007 de la Portada de Santa María y su entorno en el que, como novedad, revelaron huellas anteriores al siglo I a C como un molino de harina enterrado a tres metros o la citada inscripción en euskera arcáico encontrada en la base de una torre del Parador (Palacio Viejo).  También hablaron de un muro y una habitación romana en el lugar donde hoy está la iglesia, así como de cerámica y el resto de una cornisa de un edificio importante. Los arqueólogos precisaron que la zona del cementerio medieval se cubrió con tierra varias veces a lo largo de los siglos, lo que ayudó a la buena conservación de los restos.

viernes, 7 de diciembre de 2018

82 AÑOS DESPUÉS, ADOLFO PUDO REGISTRA A ADOLFO

Adolfo González y Nati Ochoa, sobrinos del desaparecido
La madre de Adolfo González Ochoa, Gloria, le puso el nombre en recuerdo de su hermano Adolfo Ochoa Gorri que con 19 años fue asesinado en 1936 por republicano y que, estos días y después 82 años de desaparición forzosa y un largo periplo burocrático, ha conseguido, por fin, ser oficialmente inscrito como difunto fuera de plazo en el Juzgado de Paz de Olite/Erriberri.
            Adolfo González y su prima carnal Nati, recientemente fallecida, se dieron cuenta del vacío legal cuando hace aproximadamente ocho años, en los últimos meses del gobierno del socialista Rodríguez Zapatero, acudió a Pamplona/Iruña el ministro de Presidencia Ramón Jáuregui para entregar unos diplomas en los que el ejecutivo central reconocía a varias víctimas navarras del golpe de estado. Los primos Ochoa evidenciaron que su tío tenía partida de nacimiento pero nadie había cerrado el círculo con la correspondiente nota de defunción. Seguía, a efectos legales, en una especie de limbo.
Ochoa (izq), su padre Pablo y su hermana Presentación
            Comenzó seguidamente un detenido trabajo de recopilación de información para tramitar la situación en el Registro Civil. Los familiares sabían que, junto a una docena de vecinos, Adolfo Ochoa había sido detenido el 31 de julio de 1936 y llevado a la prisión provincial de la capital navarra. En los papeles de la cárcel, los olitenses estaban junto a, por ejemplo, el anarquista Galo Vierge, que luego escribió un libro sobre los hechos, y también con la maestra socialista Camino Oscoz, arrojada a una sima y cuyo cadáver todavía no ha aparecido.
            La documentación de la prisión y otra recopilada por la UPNA revelan que los 13 presos de Olite/Erriberri fueron “liberados” el 27 de noviembre y, según todos los testimonios, asesinados después. “Desde esa fecha no hemos vuelto a tener noticias suyas, si bien es de dominio público que en aquellos meses de 1936 los presos que firmaban la carta de libertad en la prisión provincial de Pamplona eran entregados a patrullas paramilitares de falangistas y/o carlistas para ser ejecutados extrajudicialmente”, argumentó Adolfo González en el documento con el que reclamó la inscripción.
Homenaje a los olitenses represaliados en el 36
            El sobrino del desaparecido explicaba, además, que “desconocemos el lugar exacto donde fue ejecutado Adolfo Ochoa Gorri, aunque por las referencias a otros presos puestos en libertad y también fusilados creemos pudo ser en la Sierra del Perdón, en las cercanías de Pamplona, lugar en el que existen y están documentadas varias fosas comunes”. 
              La anhelada respuesta llegó hace unos días, después de que el Registro de la capital navarra facilitara la partida que necesitaba el Juzgado olitense para certificar legalmente una muerte que, 82 años después, la familia finalmente ha conseguido.

jueves, 15 de noviembre de 2018

CANTATA DE OLITE PARA LAS BRIGADAS INTERNACIONALES

García Leoz  musicó la despedida de los voluntarios
El Teatro Auditorium de Madrid, cercano a la famosa Residencia de Estudiantes, llenó su aforo hace ahora precisamente 80 años, el 20 de noviembre de 1938, para ver una obra del poeta Rafael Alberti musicalizada por Jesús García Leoz (Olite, 1904-Madrid, 1953) para rendir un homenaje de despedida a las Brigadas Internacionales, los voluntarios antifascistas llegados del resto del mundo para defender la República y forzados a dejar la contienda.
            “Cantata de los héroes y la fraternidad de los pueblos” era el nombre del trabajo conjunto del escritor gaditano y el músico olitense, que ha salido ahora a la luz gracias a la investigación plasmada en el libro “Jesús García Leoz, un legado interrumpido” que Laura Celaya Álvarez (Cabanillas, 1975) ha publicado con ayuda del Gobierno de Navarra y que se presentará en la Casa de Cultura a mediados del próximo mes de diciembre en un homenaje programado por el Ayuntamiento.
            La biógrafa de García Leoz bucea en el autor en una época poco clara, la del Madrid de la guerra civil (1936-39) en la que el de Olite se imbuyó en labores de apoyo al régimen republicano en una capital cercada por las tropas golpistas, trabajo que llevó a García a militar con tesón en la Alianza de Intelectuales Antifascistas.
Despedida de las Brigadas, Foto Robert Capa
       El concierto de homenaje a las Brigadas Internacionales se enmarcaba en la tarea para elevar la moral de la población civil acorralada y, también, de los soldados de primera línea a los que la compañía las Guerrillas del Teatro, con García Leoz de músico, amenizaba los descansos en la batalla. Acudían al frente en un camión que también llevaba el piano desvencijado del olitense, al que solicitaban ilustres intelectuales que peleaban en las trincheras, como Luis Cernuda o Miguel Hernández, que ejercía de comisario de Cultura.
            Alberti, Cernuda, Miguel Hernández, Federico García Lorca ... no eran muy buenas compañías para aquel músico navarro cuando acabó la guerra con la victoria de los franquistas. En 1940, García Leoz comenzó un periplo de cárcel y deportación, de acusaciones y descargos, del que milagrosamente sobrevivió. El juez de Responsabilidades Políticas de Madrid le acusó, por ejemplo, de ingresar en el ejército republicano, servir de músico en sus filas y componer bandas para películas de “afecto por la causa marxista”.
Conocida imagen del músico
            El olitense intentó defenderse como pudo. Alegó que en el Madrid republicano mantuvo protegidos en su casa a una cuñada monja y otra religiosa compañera de congregación, así como a un hermano cura. Ello no fue óbice para que ingresara preso en la cárcel madrileña de Porlier. “La pregunta más compleja de responder en la trayectoria vital y compositiva de Jesús García Leoz era cómo después de su destacada participación en los sectores cultos de la izquierda en la etapa de la Guerra Civil, y su encarcelación, pasó a vivir de la composición para el cine en la España de posguerra”, se interroga su biógrafa Laura Celaya.
            La respuesta también la apunta la investigadora. Su estrecha relación con Manuel Turina pudo abrirle la puerta de la prisión, ya que el gobierno de la dictadura había nombrado “comisario nacional de música” a “su querido maestro”. Pasaron dos años hasta que la Audiencia de Madrid finalmente eximió sus responsabilidades políticas. Desde la excarcelación hasta su muerte García Leoz destacó en la composición de bandas sonoras para el cine, perfil con el que trascendió con películas como “¡ Bienvenido, Mister Marshall !”, famosa comedia dirigida en 1953 por Luis García Berlanga.

sábado, 3 de noviembre de 2018

EN LAS TRIPAS DE LA BODEGA COOPERATIVA HACE 20 AÑOS

Descaga de uva en la fachada de la Bodega Cooperativa
La vendimia en Olite/Erriberri había terminado hace semanas y a comienzos de noviembre de 1998, en el interior de las bodegas, seguía el trabajo de evacuación de uva de los depósitos, de trasiego del vino rosado y almacenamiento para su maduración del resto, de la retirada de racimos y prensado, de las raspas camino de la alcoholera...
            En la Bodega Cooperativa Olitense se empeñaba en esta dura labor el grupo de jóvenes de la foto, que aparece en el almuerzo en uno de los pocos momentos de relajo. El trabajo en las tripas de la bodega era, hace 20 años, pesado.  Podía durar casi un mes y se requería una fuerza física importante. También estaba bien pagado, mejor que la vendimia, aunque las condiciones eran precarias y el contrato corto. La camaradería, el humor entre compadres, compensaba el esfuerzo.









miércoles, 24 de octubre de 2018

OLITENSES EN LAS FOSAS DEL CEMENTERIO DE TORRERO

Exhumación  realizada en Torrero  1979 (Foto Altaffaylla)
Amparo Sesma Lator no olvidó nunca a su hermano Anastasio, enterrado con 37 años en una fosa común del cementerio de Torrero (Zaragoza) en octubre de 1936 y forzado a alistarse en el Tercio de Sanjurjo del ejército franquista tras ser detenido en Olite/Erriberri por ser socialista. Igual de mala suerte corrieron una docena más de paisanos y, aproximadamente, 225 navarros de izquierdas de 22 pueblos, asesinados en similares circunstancia y a los que el Gobierno de Navarra va rendir este sábado un homenaje en la camposanto de la capital maña (12 h), a ellos y a sus familias que en 1979 exhumaron los cuerpos para darles honrosa sepultura en casa.
Funerales en Olite 
          Amparo contaba que su madre Blasa había muerto de pena, de esperar asomada al ventanuco del frío otoño olitense la llegada estéril de aquel hijo obligado a ser carne de cañón contra los suyos y fusilado por el temor de los mandos franquistas a que se pasara con sus camaradas al otro lado de la alambrada, a la trinchera que en el frente de Aragón resistía por la República. A Anastasio y sus compañeros los identificaron rápido tras el golpe de Estado. “Carambo”, además, había pertenecido a la junta del sindicato socialista. Con 28 compañeros más estuvo trabajando gratis para las familias de los voluntarios que se habían sumado al alzamiento militar. Acabadas las tareas de la vendimia, 20 fueron enviados al frente y 13 cayeron fusilados en Zaragoza.
Cola con féretros camino del cementerio olitense
           Ni sus padres ni sus hermanos pudieron recoger sus huesos hasta 1979, cuando solo cuatro años después de la muerte del dictador un autobús de familiares salió de Olite/Erriberri con picos y palas para traer a los suyos. La Amparo cogió a su hijo pequeño y allí se presentó junto a, por ejemplo, su vecino José que aparece en un montón de fotos de la época en las que posa en mitad de zanjas de 250 metros de largo, entre huesos y calaveras que después se repartieron en sacos por distintos pueblos, así a las bravas, sin métodos científicos, adeenes ni forenses, pero en inmensa fraternidad. Cuerpos anónimos pero hermanados hasta el fin, diseminados en decenas de panteones del sur de Navarra que los familiares hicieron en auzolan, en común, en los camposantos de sus pueblos, bien enterrados.
            A Anastasio acompañaron en desgracia otros 12 de Olite/Erriberri, aunque el investigador aragonés Juanjo Casanova cuenta 14. En el estudio de Altaffaylla, en el memorable “De la Esperanza al terror”, que Amparo y otros se pasaban en la transición de forma casi clandestina de ventana a ventana, figuran 13 olitenses:

Pedro Ansa Induráin, de 25 años y soltero.
Gregorio Armendáriz Yabar, de 27 años y soltero.
Román Armendáriz Yabar, de 28 años y soltero.
Juan Casanova Pérez, de 41 años y soltero.
Román Díaz Iriarte, de 36 años y soltero.
Victoriano el Río Olcoz, 37 años, casado y tres hijos.
Francisco Gabari Viela, 39 años, casado.
Sebastián Izuriaga Baigorri, 27 años, casado.
Casián Medrano Leoz, 29 años, casado.
Ángel Rodríguez Jiménez, 33 años, soltero.
Félix Tanco Suescun, 27 años, soltero.
Félix Zulaica Vélez, 18 años, soltero.
Anastasio Sesma Lator, 37 años, soltero.

        El historiador Juanjo Casanova ha contabilizado también víctimas de otros pueblos navarros y el número de vecinos enterrados en las fosas de Torrero: Mélida, 16; Marcilla, 14; Pitillas, 13; Murillo el Fruto, 12; Carcastillo, 7; Ujué/Uxue, 5; Santacara, 4; Funes, 4; Tafalla, 2; Peralta/Azkoien, 1; Sangüesa/Zangoza, 15; Sartaguda, 44; Lodosa, 21; Cárcar, 18; Andosilla, 16; Cadreita, 6; Monteagudo, 3; Arróniz, 2; Mendavia, 2; Sesma, 2; Ablitas, 2; Estella/Lizarra, 1; Lerín, 1.

Voluntarios de distintos pueblos en la recuperación de cuerpos en Torrero

martes, 23 de octubre de 2018

CIEN AÑOS DEL EDIFICIO DE LA COOPERATIVA OLITENSE

El periódico La Avalancha publicó el 8 de noviembre de 1918 una foto de Aquilino García Deán con la fachada de la Bodega Cooperativa Olitense junto a la que se arremolinaba un grupo de paisanos y, en la sección “Nuestros grabados”, explicaba que la imagen correspondía a la inauguración del nuevo edificio que se había producido el 24 de septiembre.
            El órgano impreso de los católicos de Pamplona informaba de que la bodega formaba parte de la obra social que en los últimos 14 años había promovido en Olite el párroco de la iglesia de Santa María, el beirense Victoriano Flamarique, y que con la primera cosecha de la cooperativa se habían elaborado en 1910 un millón de litros de vino.
            El éxito, explicaba la publicación, llevó a los promotores a la expansión del negocio y la construcción de un edificio de nueva planta a pie del antiguo Camino Real, en la carretera de Pamplona-Zaragoza. La ampliación se abrió con 52 depósitos con capacidad para más de dos millones de litros y costó 300.000 pesetas.
            El edificio tenía tres pabellones y en la fachada del central todavía luce hoy un gran azulejo con el escudo de la ciudad y el lema de cooperativismo católico germano “Unos por otros, Dios por todos”. Corona el frontal una imagen del Corazón de Jesús, a cuya protección se encomendaron los socios y todos los años celebran con alegría su festividad.
            Cuatro meses después, el 8 de febrero de 1919, La Avalancha volvió a publicar otra imagen del mismo fotógrafo en la que ahora inmortalizaba el “Edificio de la Caja Rural, Círculo Católico y Bodega Cooperativa”, embrión del proyecto de Flamarique. La Caja se había fundado en 1904, explicaba el periódico, para proporcionar a los agricultores abonos “en condiciones baratísimas” y prestar dinero para financiar las siembras y cosechas con un interés reducido, sin a los abusos a los que tenían acostumbrados los usureros particulares a las clases bajas.
            El Círculo Católico o sede social se estableció en 1909 y albergó “conferencias científicas y religiosas”. También organizó “veladas lírico-dramáticas para solaz y esparcimiento de los socios”. Además, acogió una escuela nocturna de alfabetización de  adultos. “La Bodega Cooperativa quedó instalada en la vendimia de 1911, con 240 socios”, contaba La Avalancha, y en la cosecha de 1917 recogió “13.000 cargas de uva” de las que se extrajeron 1.200.000 litros de vino.

domingo, 14 de octubre de 2018

EL FERROVIARIO REPUBLICANO QUE NO VOLVIÓ MÁS A OLITE

Guardagujas de la época
Se cumple 40 años de lo que se ha llamado “exhumaciones tempranas” de los republicanos navarros asesinados en 1936 y, entre ellos, los 50 de Olite de los que, aproximadamente la mitad, fueron buscados con pico y pala por los propios familiares en fosas de la sierra de El Perdón y el cementerio de Torrero en Zaragoza. Otros cuerpos se recuperaron de las cunetas en Falces o Tafalla. Sin embargo, el guardavías Rufino Azcárate Izurriaga, fusilado cerca del núcleo urbano de Campanas, permanece en una tumba del cementerio de Muruarte de Reta, al contrario que sus paisanos para los que se construyó un panteón republicano en el camposanto olitense. En la zona donde abatieron a Azcárate hubo otras ejecuciones y ahora vecinos del lugar y miembros de la asociación de familiares de fusilados buscan espacios donde se abandonaron más cuerpos.
Placa del olitense en el cementerio de Muruarte
            “Aquí yace Rufino Azcárate Izurriaga. Falleció el 16 de agosto de 1936 a los 45 años de edad. RIP”, dice la placa colocada en una sencilla cruz de hierro clavada junto a la tumba del cementerio de Muruarte, donde a unos 14 kilómetros de Pamplona descansar el cuerpo de este ferroviario olitense al que, cuentan, no le faltaron flores de una familia que tras la guerra civil decidió instalarse en la capital navarra.
            Los vecinos de la comarca que trabajan en la memoria histórica han recabado datos sobre el ferroviario y otros cuatro fusilados en la zona y saben que Rufino, por ejemplo, “procedía de Olite pero vivió en Campanas, cerca de la casa del Herrero. Trabajaba de guardabarreras en la caseta del cruce a Puente la Reina. Estaba casado con Argimira Echalecu y tenía dos hijos”.
La localidad junto a las vías del ferrocarril
            También sospechan que, como la mayoría de los guardagujas de la época, estaba afiliado a la UGT “y según cuentan lo vinieron a buscar desde Olite”, posiblemente una partida de carlistas y falangistas que, por ejemplo, en la cercana localidad de Enériz también acabaron con el alcalde olitense Carlos Escudero Cerdán y lo dejaron allí semienterrado en una ladera.
            En esta misma zona, a la salida de Campanas, vecinos de Peralta exhumaron en 1978 cuerpos de varios fusilados. El olitense Tomás Ruiz Zabalza también recordaba que, tras ser arrestado junto a su padre en Marcilla cuando huían del golpe de estado, un autobús los trasladó a la cárcel de Pamplona y, antes de llegar, se detuvo en el puerto de Carrascal donde temió ser fusilado por el conocido falangista el Chato de Berbinzana.
Mapa de fosas de Navarra
            Los vecinos del Ayuntamiento de Tiebas-Muruarte de Reta indagan ahora sobre otros posibles enterramientos. Se ha conjeturado con una eventual sima, que al final ha quedado descartada. Han hablado con espeleólogos del grupo Satorrak que pasaron por la zona y con cazadores que conocen los recovecos, pero de momento no hay rastro de más cuerpos abandonados, anónimos, sin tumba ni flores.