jueves, 15 de noviembre de 2018

CANTATA DE OLITE PARA LAS BRIGADAS INTERNACIONALES

García Leoz  musicó la despedida de los voluntarios
El Teatro Auditorium de Madrid, cercano a la famosa Residencia de Estudiantes, llenó su aforo hace ahora precisamente 80 años, el 20 de noviembre de 1938, para ver una obra del poeta Rafael Alberti musicalizada por Jesús García Leoz (Olite, 1904-Madrid, 1953) para rendir un homenaje de despedida a las Brigadas Internacionales, los voluntarios antifascistas llegados del resto del mundo para defender la República y forzados a dejar la contienda.
            “Cantata de los héroes y la fraternidad de los pueblos” era el nombre del trabajo conjunto del escritor gaditano y el músico olitense, que ha salido ahora a la luz gracias a la investigación plasmada en el libro “Jesús García Leoz, un legado interrumpido” que Laura Celaya Álvarez (Cabanillas, 1975) ha publicado con ayuda del Gobierno de Navarra y que se presentará en la Casa de Cultura a mediados del próximo mes de diciembre en un homenaje programado por el Ayuntamiento.
            La biógrafa de García Leoz bucea en el autor en una época poco clara, la del Madrid de la guerra civil (1936-39) en la que el de Olite se imbuyó en labores de apoyo al régimen republicano en una capital cercada por las tropas golpistas, trabajo que llevó a García a militar con tesón en la Alianza de Intelectuales Antifascistas.
Despedida de las Brigadas, Foto Robert Capa
       El concierto de homenaje a las Brigadas Internacionales se enmarcaba en la tarea para elevar la moral de la población civil acorralada y, también, de los soldados de primera línea a los que la compañía las Guerrillas del Teatro, con García Leoz de músico, amenizaba los descansos en la batalla. Acudían al frente en un camión que también llevaba el piano desvencijado del olitense, al que solicitaban ilustres intelectuales que peleaban en las trincheras, como Luis Cernuda o Miguel Hernández, que ejercía de comisario de Cultura.
            Alberti, Cernuda, Miguel Hernández, Federico García Lorca ... no eran muy buenas compañías para aquel músico navarro cuando acabó la guerra con la victoria de los franquistas. En 1940, García Leoz comenzó un periplo de cárcel y deportación, de acusaciones y descargos, del que milagrosamente sobrevivió. El juez de Responsabilidades Políticas de Madrid le acusó, por ejemplo, de ingresar en el ejército republicano, servir de músico en sus filas y componer bandas para películas de “afecto por la causa marxista”.
Conocida imagen del músico
            El olitense intentó defenderse como pudo. Alegó que en el Madrid republicano mantuvo protegidos en su casa a una cuñada monja y otra religiosa compañera de congregación, así como a un hermano cura. Ello no fue óbice para que ingresara preso en la cárcel madrileña de Porlier. “La pregunta más compleja de responder en la trayectoria vital y compositiva de Jesús García Leoz era cómo después de su destacada participación en los sectores cultos de la izquierda en la etapa de la Guerra Civil, y su encarcelación, pasó a vivir de la composición para el cine en la España de posguerra”, se interroga su biógrafa Laura Celaya.
            La respuesta también la apunta la investigadora. Su estrecha relación con Manuel Turina pudo abrirle la puerta de la prisión, ya que el gobierno de la dictadura había nombrado “comisario nacional de música” a “su querido maestro”. Pasaron dos años hasta que la Audiencia de Madrid finalmente eximió sus responsabilidades políticas. Desde la excarcelación hasta su muerte García Leoz destacó en la composición de bandas sonoras para el cine, perfil con el que trascendió con películas como “¡ Bienvenido, Mister Marshall !”, famosa comedia dirigida en 1953 por Luis García Berlanga.

sábado, 3 de noviembre de 2018

EN LAS TRIPAS DE LA BODEGA COOPERATIVA HACE 20 AÑOS

Descaga de uva en la fachada de la Bodega Cooperativa
La vendimia en Olite/Erriberri había terminado hace semanas y a comienzos de noviembre de 1998, en el interior de las bodegas, seguía el trabajo de evacuación de uva de los depósitos, de trasiego del vino rosado y almacenamiento para su maduración del resto, de la retirada de racimos y prensado, de las raspas camino de la alcoholera...
            En la Bodega Cooperativa Olitense se empeñaba en esta dura labor el grupo de jóvenes de la foto, que aparece en el almuerzo en uno de los pocos momentos de relajo. El trabajo en las tripas de la bodega era, hace 20 años, pesado.  Podía durar casi un mes y se requería una fuerza física importante. También estaba bien pagado, mejor que la vendimia, aunque las condiciones eran precarias y el contrato corto. La camaradería, el humor entre compadres, compensaba el esfuerzo.









miércoles, 24 de octubre de 2018

OLITENSES EN LAS FOSAS DEL CEMENTERIO DE TORRERO

Exhumación  realizada en Torrero  1979 (Foto Altaffaylla)
Amparo Sesma Lator no olvidó nunca a su hermano Anastasio, enterrado con 37 años en una fosa común del cementerio de Torrero (Zaragoza) en octubre de 1936 y forzado a alistarse en el Tercio de Sanjurjo del ejército franquista tras ser detenido en Olite/Erriberri por ser socialista. Igual de mala suerte corrieron una docena más de paisanos y, aproximadamente, 225 navarros de izquierdas de 22 pueblos, asesinados en similares circunstancia y a los que el Gobierno de Navarra va rendir este sábado un homenaje en la camposanto de la capital maña (12 h), a ellos y a sus familias que en 1979 exhumaron los cuerpos para darles honrosa sepultura en casa.
Funerales en Olite 
          Amparo contaba que su madre Blasa había muerto de pena, de esperar asomada al ventanuco del frío otoño olitense la llegada estéril de aquel hijo obligado a ser carne de cañón contra los suyos y fusilado por el temor de los mandos franquistas a que se pasara con sus camaradas al otro lado de la alambrada, a la trinchera que en el frente de Aragón resistía por la República. A Anastasio y sus compañeros los identificaron rápido tras el golpe de Estado. “Carambo”, además, había pertenecido a la junta del sindicato socialista. Con 28 compañeros más estuvo trabajando gratis para las familias de los voluntarios que se habían sumado al alzamiento militar. Acabadas las tareas de la vendimia, 20 fueron enviados al frente y 13 cayeron fusilados en Zaragoza.
Cola con féretros camino del cementerio olitense
           Ni sus padres ni sus hermanos pudieron recoger sus huesos hasta 1979, cuando solo cuatro años después de la muerte del dictador un autobús de familiares salió de Olite/Erriberri con picos y palas para traer a los suyos. La Amparo cogió a su hijo pequeño y allí se presentó junto a, por ejemplo, su vecino José que aparece en un montón de fotos de la época en las que posa en mitad de zanjas de 250 metros de largo, entre huesos y calaveras que después se repartieron en sacos por distintos pueblos, así a las bravas, sin métodos científicos, adeenes ni forenses, pero en inmensa fraternidad. Cuerpos anónimos pero hermanados hasta el fin, diseminados en decenas de panteones del sur de Navarra que los familiares hicieron en auzolan, en común, en los camposantos de sus pueblos, bien enterrados.
            A Anastasio acompañaron en desgracia otros 12 de Olite/Erriberri, aunque el investigador aragonés Juanjo Casanova cuenta 14. En el estudio de Altaffaylla, en el memorable “De la Esperanza al terror”, que Amparo y otros se pasaban en la transición de forma casi clandestina de ventana a ventana, figuran 13 olitenses:

Pedro Ansa Induráin, de 25 años y soltero.
Gregorio Armendáriz Yabar, de 27 años y soltero.
Román Armendáriz Yabar, de 28 años y soltero.
Juan Casanova Pérez, de 41 años y soltero.
Román Díaz Iriarte, de 36 años y soltero.
Victoriano el Río Olcoz, 37 años, casado y tres hijos.
Francisco Gabari Viela, 39 años, casado.
Sebastián Izuriaga Baigorri, 27 años, casado.
Casián Medrano Leoz, 29 años, casado.
Ángel Rodríguez Jiménez, 33 años, soltero.
Félix Tanco Suescun, 27 años, soltero.
Félix Zulaica Vélez, 18 años, soltero.
Anastasio Sesma Lator, 37 años, soltero.

        El historiador Juanjo Casanova ha contabilizado también víctimas de otros pueblos navarros y el número de vecinos enterrados en las fosas de Torrero: Mélida, 16; Marcilla, 14; Pitillas, 13; Murillo el Fruto, 12; Carcastillo, 7; Ujué/Uxue, 5; Santacara, 4; Funes, 4; Tafalla, 2; Peralta/Azkoien, 1; Sangüesa/Zangoza, 15; Sartaguda, 44; Lodosa, 21; Cárcar, 18; Andosilla, 16; Cadreita, 6; Monteagudo, 3; Arróniz, 2; Mendavia, 2; Sesma, 2; Ablitas, 2; Estella/Lizarra, 1; Lerín, 1.

Voluntarios de distintos pueblos en la recuperación de cuerpos en Torrero

martes, 23 de octubre de 2018

CIEN AÑOS DEL EDIFICIO DE LA COOPERATIVA OLITENSE

El periódico La Avalancha publicó el 8 de noviembre de 1918 una foto de Aquilino García Deán con la fachada de la Bodega Cooperativa Olitense junto a la que se arremolinaba un grupo de paisanos y, en la sección “Nuestros grabados”, explicaba que la imagen correspondía a la inauguración del nuevo edificio que se había producido el 24 de septiembre.
            El órgano impreso de los católicos de Pamplona informaba de que la bodega formaba parte de la obra social que en los últimos 14 años había promovido en Olite el párroco de la iglesia de Santa María, el beirense Victoriano Flamarique, y que con la primera cosecha de la cooperativa se habían elaborado en 1910 un millón de litros de vino.
            El éxito, explicaba la publicación, llevó a los promotores a la expansión del negocio y la construcción de un edificio de nueva planta a pie del antiguo Camino Real, en la carretera de Pamplona-Zaragoza. La ampliación se abrió con 52 depósitos con capacidad para más de dos millones de litros y costó 300.000 pesetas.
            El edificio tenía tres pabellones y en la fachada del central todavía luce hoy un gran azulejo con el escudo de la ciudad y el lema de cooperativismo católico germano “Unos por otros, Dios por todos”. Corona el frontal una imagen del Corazón de Jesús, a cuya protección se encomendaron los socios y todos los años celebran con alegría su festividad.
            Cuatro meses después, el 8 de febrero de 1919, La Avalancha volvió a publicar otra imagen del mismo fotógrafo en la que ahora inmortalizaba el “Edificio de la Caja Rural, Círculo Católico y Bodega Cooperativa”, embrión del proyecto de Flamarique. La Caja se había fundado en 1904, explicaba el periódico, para proporcionar a los agricultores abonos “en condiciones baratísimas” y prestar dinero para financiar las siembras y cosechas con un interés reducido, sin a los abusos a los que tenían acostumbrados los usureros particulares a las clases bajas.
            El Círculo Católico o sede social se estableció en 1909 y albergó “conferencias científicas y religiosas”. También organizó “veladas lírico-dramáticas para solaz y esparcimiento de los socios”. Además, acogió una escuela nocturna de alfabetización de  adultos. “La Bodega Cooperativa quedó instalada en la vendimia de 1911, con 240 socios”, contaba La Avalancha, y en la cosecha de 1917 recogió “13.000 cargas de uva” de las que se extrajeron 1.200.000 litros de vino.

domingo, 14 de octubre de 2018

EL FERROVIARIO REPUBLICANO QUE NO VOLVIÓ MÁS A OLITE

Guardagujas de la época
Se cumple 40 años de lo que se ha llamado “exhumaciones tempranas” de los republicanos navarros asesinados en 1936 y, entre ellos, los 50 de Olite de los que, aproximadamente la mitad, fueron buscados con pico y pala por los propios familiares en fosas de la sierra de El Perdón y el cementerio de Torrero en Zaragoza. Otros cuerpos se recuperaron de las cunetas en Falces o Tafalla. Sin embargo, el guardavías Rufino Azcárate Izurriaga, fusilado cerca del núcleo urbano de Campanas, permanece en una tumba del cementerio de Muruarte de Reta, al contrario que sus paisanos para los que se construyó un panteón republicano en el camposanto olitense. En la zona donde abatieron a Azcárate hubo otras ejecuciones y ahora vecinos del lugar y miembros de la asociación de familiares de fusilados buscan espacios donde se abandonaron más cuerpos.
Placa del olitense en el cementerio de Muruarte
            “Aquí yace Rufino Azcárate Izurriaga. Falleció el 16 de agosto de 1936 a los 45 años de edad. RIP”, dice la placa colocada en una sencilla cruz de hierro clavada junto a la tumba del cementerio de Muruarte, donde a unos 14 kilómetros de Pamplona descansar el cuerpo de este ferroviario olitense al que, cuentan, no le faltaron flores de una familia que tras la guerra civil decidió instalarse en la capital navarra.
            Los vecinos de la comarca que trabajan en la memoria histórica han recabado datos sobre el ferroviario y otros cuatro fusilados en la zona y saben que Rufino, por ejemplo, “procedía de Olite pero vivió en Campanas, cerca de la casa del Herrero. Trabajaba de guardabarreras en la caseta del cruce a Puente la Reina. Estaba casado con Argimira Echalecu y tenía dos hijos”.
La localidad junto a las vías del ferrocarril
            También sospechan que, como la mayoría de los guardagujas de la época, estaba afiliado a la UGT “y según cuentan lo vinieron a buscar desde Olite”, posiblemente una partida de carlistas y falangistas que, por ejemplo, en la cercana localidad de Enériz también acabaron con el alcalde olitense Carlos Escudero Cerdán y lo dejaron allí semienterrado en una ladera.
            En esta misma zona, a la salida de Campanas, vecinos de Peralta exhumaron en 1978 cuerpos de varios fusilados. El olitense Tomás Ruiz Zabalza también recordaba que, tras ser arrestado junto a su padre en Marcilla cuando huían del golpe de estado, un autobús los trasladó a la cárcel de Pamplona y, antes de llegar, se detuvo en el puerto de Carrascal donde temió ser fusilado por el conocido falangista el Chato de Berbinzana.
Mapa de fosas de Navarra
            Los vecinos del Ayuntamiento de Tiebas-Muruarte de Reta indagan ahora sobre otros posibles enterramientos. Se ha conjeturado con una eventual sima, que al final ha quedado descartada. Han hablado con espeleólogos del grupo Satorrak que pasaron por la zona y con cazadores que conocen los recovecos, pero de momento no hay rastro de más cuerpos abandonados, anónimos, sin tumba ni flores.

viernes, 12 de octubre de 2018

EL RASTRO ARQUEOLÓGICO DE OLITE VA MÁS ALLÁ DE ROMA

Estela con la escritura anterior a los romanos
Las excavaciones arqueológicas realizadas en los últimos años en la zona del claustro de la iglesia de Santa María y la antigua capilla de San Jorge, junto al Parador, revelan que Olite ha estado poblado desde hace más de dos mil años, desde una época anterior al Imperio Romano y con continuidad hasta nuestros días.
            Los arqueólogos Nicolás Zuazúa y Carlos Zuza impartieron el día 5 en el Museo del Vino una conferencia, organizada por la UPNA y el Gobierno de Navarra en colaboración con el Ayuntamiento y Guiarte, en la que divulgaron información del estudio que culminó con la restauración de la Portada de la iglesia gótica, dentro de un ciclo de conferencias más amplio titulado “Cinco puertas abiertas al Patrimonio Cultural” que se ha desarrollado en Estella, Pamplona, Tudela, Sangüesa y Olite. 
Enterramiento y columna hallados en 2016
          
Quizá los datos más novedosos sobre el yacimiento olitense son los que descubren informaciones anteriores al siglo I aC, como un molino de harina que apareció enterrado a tres metros de profundidad o la ya estudiada inscripción parcial tallada en un euskera arcaico o “paleovasco” encontrada en la base de una torre del Parador (Palacio Viejo) y que ha investigado el filólogo de la universidad de Barcelona Javier Velaza.
Excavación realizada en el claustro de Santa María
            En cuanto a restos de la época romana, Zuazúa y Zuza explicaron que en las excavaciones se encontró un muro y una habitación romana en el lugar donde hoy está Santa María, así como cerámica y el resto de una cornisa de un edificio importante. Los arqueólogos precisaron que la zona del cementerio ubicado junto a la iglesia se cubrió con tierra varias veces a lo largo de los siglos, lo que ayudó a la buena conservación de los restos y ha facilitado un estudio que delimita cuatro épocas claras de enterramientos.
Yacimiento en la capilla de San Jorge
            En la fase “tardoantigua o altomedieval”, además de los restos romanos y anteriores, llama la atención un enterramiento en “cistas” que no son de piedra, tan abundante en la zona, sino elaboradas en adobe o ladrillo, técnica similar a algunos cementerios musulmanes. En la parte del claustro, además, se testó una tumba con carbono 14 que data del s.VII al VIII y está ubicada en una zona que en la época estaba fuera del límite de la localidad. En el claustro también se ha detectado un cuarto lado que desapareció. En la excavación hay cuatro columnas de la época medieval, aunque en el conocido dibujo de Villamil solo salen dos porque las de los extremos se desmontaron.
Esqueleto de la zona
            En la fase románica o anterior al año 1300 (s.XIV), los estudios informan de cámaras o cistas realizadas ahora sí con losas o piedras. Se descubren estelas discoideas con algún símbolo. Las tumbas de la zona de la capilla de San Jorge son, en general, iguales y sin ajuar.
            En el periodo de excavación gótica, del año 1300 al 1450 (S. XIV –XV), la zona del claustro de Santa María se satura de tumbas porque es la época de mayor población. Los enterramientos son en fosas simples, con sudarios o mortajas sencillas, todas iguales, tal y como se apreció en el sondeo realizado en diciembre de 2016 para colocar los cimientos del tejadillo que ahora protege la fachada.
Huellas del templo primitivo
            Finalmente, en la fase más moderna, de 1450 a principios del s XIX, los cuerpos en decúbito supino (hacia arriba) tienen la cabeza orientada al Este, como las iglesias. En el claustro hay una zona de enterramiento infantil, justo debajo de la Portada y de la Virgen, sin distinciones jerárquicas.

martes, 2 de octubre de 2018

EN RIESGO DESPUÉS DE DAR 100 AÑOS LA BIENVENIDA

Mosaico deteriorado en la carrera de Peralta/Azkoien
Los rótulos de cerámica que saludaban en los puntos cardinales la entrada por carretera a Olite/Erriberri eran como el rostro del pueblo, lo primero que se veía y daba al visitante una primera impresión de dónde se hallaba, del escudo heráldico de cada territorio y hasta información de particularidades toponímicas como su nombre en romance y euskera. Aquellas grandes tarjetas azulejadas de bienvenida costaron hace 100 años al Ayuntamiento aproximadamente 55 pesetas la unidad y posiblemente fueron elaboradas en un taller valenciano por encargo de la dirección de Caminos de la Diputación Foral, como las 380 que todavía hay hoy catalogadas en toda Navarra. Para las olitenses, no obstante, el siglo no ha pasado en vano y de las cuatro originales solo se mantienen dos y una de ellas, además, bastante perjudicada.
Rótulo en la entrada desde Tafalla
            Actualmente el mosaico que mejor aguanta el paso del tiempo es el ubicado en el muro de la casa de la familia Sanz, en la entrada Norte desde Tafalla; mientras que el que malamente se sostiene en propiedad de la casa de los Vallés, en el acceso Oeste desde Peralta/Azkoien, está estropeado y la pared que lo soporta muy agrietada, tanto que podría desaparecer pronto.
            Hace unos diez años, el letrero de la entrada Sur fue retirado al derribar el edificio de la antigua alcoholera situada junto a la Bodega Cosecheros Reunidos y que aún guarda en pie su larga chimenea, pero sin reponer el letrero. El azulejo que había en la carretera de San Martín de Unx, en el acceso desde el Este y pegado a la pared de la vieja fábrica Harinera Olitense, también desapareció cuando se construyó la urbanización de viviendas adosadas que hay junto a la vía del tren.
Desaparecido, acceso de San Martín de Unx
            Los letreros se pusieron en dos épocas diferentes, según ha estudiado Joxepe Irigaray, investigador y exalcalde de Auritz/Burguete. Una fue a partir de 1918, y por tanto se cumple 100 años, cuando las autoridades creyeron necesaria la adaptación de la señalización al incipiente tráfico de automóviles. Entre otras medidas, se estableció la obligación de poner indicativos en las poblaciones y, en este sentido, el 8 de junio se publicó una instrucción del Ministerio de Fomento, basada en una recomendación del Real Automóvil Club.
Perdido, en la derribada Alcoholera Echarri
            Los trabajos comenzaron a partir de 1919 y cada municipio dispuso de, al menos, dos de estos rótulos para situarlos en las fachadas de los primeros edificios de entrada. En la legislación estatal se detallaba que la obra dependía del Ministerio de Obras Públicas, excepto en Bizkaia, Gipuzkoa, Araba y Navarra, por su autonomía foral.
           Hubo otra instrucción para recordar la colocación de los letreros el 11 de agosto de 1939 y en 1944 se reiteró la obligación. Las fábricas de azulejos de Levante no debieron dar abasto en la época. A partir del 3 de julio de 1949 se introdujo en Navarra otra partida en la que al escudo de las cadenas se añadió la Cruz Laureada de San Fernando que Francisco Franco otorgó tras ganar la guerra civil, simbología que no afectó a los azulejos olitenses. En la actualidad 30 de los 69 escudos que tenían ese laurel han retirado la distinción del dictador.
            En el análisis realizado por Irigaray de los casos concretos de los ayuntamientos de  Auritz/Burguete (1922) y Puente la Reina/Gares (1923) observa la insistencia de la Diputación en que los municipios compraran los rótulos con coste para las arcas “de cada pueblo, siendo después con cargo a los fondos provinciales el sostenimiento...” que recaía en la dirección de Caminos del órgano foral. El estudio evidencia que la propiedad de los azulejos es, por tanto, de cada localidad y que la Diputación tenía la responsabilidad de velar por su conservación al ser patrimonio público.
            La fabricación de los mosaicos la encargó la dirección de Caminos y, al menos, la segunda remesa, la de 1949, la realizó Juan Bautista Molíns en una empresa de Burjassot llamada “Valencia Industrial”, que cerró su actividad en los años ochenta del siglo pasado.

SOLO 18 BILINGÜES

El euskera con mayúsculas
   La denominación en romance y euskera no fue generalizada. En el trabajo de Irigaray se cuentan solo 18 localidades con letrero bilingüe, entre ellas Olite/Erriberri que junto a Peralta/Azkoien son los ejemplares ubicados más al Sur de Navarra. La grafía vasca de los olitenses tampoco era homogénea. El de la entrada Norte, el mejor conservado, tiene el nombre en mayúsculas: “ERRI-BERRI”, mientas el de casa Vallés, también en pie, y el de la carretera de San Martín de Unx, desaparecido, estaban en minúsculas: “Erri-berri”.
Minúsculas
    En relación a quién promovió la rotulación bilingüe, el exalcalde de Auritz/Burguete aventura que, por un lado, pudo ser la asociación “Euskararen Adiskideak” (Amigos del Euskera) de acuerdo con datos publicados sobre el euskera en Puente la Reina/Gares en la revista “Fontes Linguae Vasconum”. En la enciclopedia Auñamendi recopilada por los hermanos roncaleses Bernardo y Mariano Estornés Lasa se cuenta que “Euskararen Adiskideak” fue fundada en Pamplona/Iruña en 1925 por un grupo de “amantes de las tradiciones navarras”. Los creadores fueron Jenaro Larrache, Dámaso Inza, Gerardo Valcarlos, Miguel Inchaurrondo, Miguel Esparza, José María Huarte y Domingo Beunza.
Rótulo muy deteriorado
          
Por otro lado, la iniciativa también pudo partir de la Comisión de Monumentos de Navarra, la predecesora de la Institución Príncipe de Viana, que en 1918 publicó en la presa una nota dirigida a los alcaldes en la que se interesaba por la toponimia mayor de Navarra. El contexto de la época era favorable a esta recuperación. Entre el 1 y el 6 de septiembre, por ejemplo, se inauguró en la localidad guipuzcoana de Onati el congreso fundacional de la Sociedad de Estudios Vascos/Eusko Ikaskuntza, creación que promovieron las diputaciones de Navarra, Álava, Gipuzkoa y Bizkaia.
Frontal de la Bodega Cooperativa
            Un foro de alto nivel científico al que fue invitado como ponente el “cura de Olite” Victoriano Flamarique Biurrun para hablar sobre su papel motor en el cooperativismo agrario y la creación de las cajas rurales. En la Semana Agropecuaria Alavesa (1923) auspiciada por la misma Sociedad de Estudios el párroco de Santa María repitió intervención para exponer su experiencia de constitución de la primera bodega cooperativa olitense, que precisamente en la fachada de su edificio todavía luce un bonito mosaico valenciano de factura similar con el conocido lema “Unos por otros Dios por todos”. En la antigua Caja Rural, casi en ruinas, también hay unos interesantes baldosines.
            No cabe duda de que los azulejos ubicados en las entradas de los pueblos son elementos de notable interés, que aportan una información singular de cada localidad y que, además, deben ser conservados. Para ello, es hora de que el Gobierno de Navarra y lo ayuntamientos se comprometan en la protección y tomen medidas que frenen el deterioro. No estaría mal que en nuestra ciudad los puntos cardinales volvieran a saludar al visitante con los mosaicos bien restaurados y los desaparecidos repuestos en su esplendor de hace un siglo. Quien cuida la historia y el arte merece el respeto de sus deudos.
Azulejos en la antigua Caja Rural


Rotulación callejera antigua